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Panamá, Ciudad de Panamá, 24 de octubre de 2008. El próximo 28 de octubre una coalición de organizaciones indígenas panameñas y organizaciones no gubernamentales presentarán sus quejas formales contra del Estado Panameño en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, D. C., Estados Unidos. En esta audiencia participarán dirigentes indígenas de la Fundación para el Desarrollo del Pueblo Wounaan, Movimiento por la Defensa del Territorio del Archipiélago de Bocas del Toro, Alianza Naso y las comunidades Ngobe del río Changuinola en la Reserva de la Biosfera La Amistad-Panamá.
Los voceros de los pueblos indígenas denunciarán al Estado Panameño por ignorar su derecho al consentimiento previo, libre e informado para la realización de proyectos de desarrollo en sus territorios ancestrales. Además, por permitir la invasión descontrolada, y en ocasiones armada, de colonos ganaderos en los territorios Kuna, Emberá y Wounaan de Panamá Este. Además el Estado ha concesionado a consorcios privados las tierras en las que viven indígenas Naso y Ngobe para permitir la construcción de proyectos hidroeléctricos, mineros y de turismo de alto impacto.
Según Feliciano Santos, un Ngobe que vive en el Archipiélago de Bocas del Toro: “El gobierno está permitiendo que personas y empresas extranjeras despojen a los indígenas de sus tierras con ayuda de la misma Policía, que ha ejecutado expulsiones a la fuerza de nuestra gente de territorios insulares en los que habitamos y áreas indígenas que han sido concesionadas para proyectos hidroeléctricos de la corporación AES”.
Hugo Sánchez, miembro de la Alianza Naso señaló: “El problema actual es crítico en nuestra comunidad. Existen abusos y amenazas de la Policía, las autoridades locales y de las Empresas Públicas de Medellín (EPM) en contra de los Naso que nos oponemos al proyecto hidroeléctrico Bonyic en nuestro territorio.”El indica, además, “que han asistido a las autoridades locales y nacionales y no han detenido los abusos, “por eso es que concurrimos a la comisión para escuchen nuestros planteamientos y pruebas de lo que está sucediendo en nuestro territorio y con otros hermanos indígenas en general. Además la creación de la Comarca Naso es una necesidad urgente”, subrayó Sánchez.
A pesar que Panamá ha firmado tanto la Convención Interamericana de Derechos Humanos como la Declaración Universal de los Pueblos Indígenas, el Estado Panameño se ha negado a reconocer el principio de consentimiento previo, libre e informado al eliminar varios artículos de la Ley General de Ambiente que garantizaban este derecho.
Al respecto, Susana Serracín, Asesora legal de ACD, comentó que la eliminación de estas normas, ha permitido que ocurran los despojos, la especulación y el enriquecimiento de grupos élites. Además, es evidente la violación a la Constitución, los Tratados Internacionales y la Ley General de Ambiente, sin atender las consideraciones ambientales, sociales, y culturales y promoviendo de esta manera, violaciones a los Derechos Humanos, acotó la abogada.
Esta solicitud de audiencia ante la CIDH, fue presentada por las organizaciones ecologistas Cultural Survival, Native Future, Environmental Defender Law Center (EDLC) de Estados Unidos y Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD) de Panamá.
Para obtener mayor información, puede comunicarse con la Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD), telefax 223-9170 y correo acdpanama@gmail.com
*Panama City, Panama, October 24th 2008. *On October 28th, a coalition of Panamanian NGOs and indigenous organizations will present their case against the Panamanian government at the Inter-American Commission on Human Rights, based in Washington DC. Participating in this hearing will be indigenous leaders from the Foundation for Development of the Wounaan, The Movement for the Defense of the Archipelago Territory of Bocas Del Toro, The Naso Alliance, and the Ngobe communities on the Changuinola River in “La Amistad” Biosphere Reserve.
The representatives of these indigenous groups will denounce the Panamanian government for a variety of offenses: first, for ignoring their rights of free and informed prior consent for the enactment of development projects in their ancestral territories; second, for allowing uncontrolled, sometimes armed, invasions by cattle ranchers in the Kuna, Emberá, and Wounaan territories of eastern Panama. In addition, the government has provided concessions to private groups that allow for the construction of hydroelectric, mining, and high-impact tourism projects on the lands where the indigenous Naso and Ngobe live.
According to Feliciano Santos, a Ngöbe man who lives on the Archipelago of Bocas del Toro, “The government is allowing foreign people and companies to displace the indigenous people from their land with the help of the police, who have executed forceful expulsions of our people from the archipelago islands where we live and from other indigenous areas that have been licensed to the AES Corporation for hydroelectric projects.”
Hugo Sanchez, a member of the Naso Alliance, has stated, “The current problem is very serious in our community. There have been abuses and threats from the police, local authorities, and the Public Company of Medellin (EPM) against the Naso people who oppose the Bonyic hydroelectric project in our territory. We have gone to the local and national authorities, but the abuses have not stopped. For this reason we are going to the Commission so that they can hear our statements and our testimony of what is happening in our territory, and also to our indigenous brothers across Panama. The creation of the Naso Comarca is also an urgent necessity.”
Despite the fact that Panama has signed the American Declaration of the Rights and Duties of Man and the United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples, the Panamanian government has refused to recognize the principle of free and informed prior consent, by eliminating various articles from the General Environmental Law that guarantees this right.
Susana Serracin, the legal advisor for the Alliance for Conservation and Development (ACD), commented that the elimination of these rules has allowed displacements of indigenous people for the sake of the enrichment of elite groups. It is quite evident that there have been violations of the Panamanian constitution, international treaties, and the General Environmental Law. Even without taking into consideration the social, environmental, and cultural implications, the government has clearly promoted the violation of human rights.
The proposal for this hearing in front of the Inter-American Commission on Human Rights was presented by the US environmental organizations Cultural Survival, Native Future, and Environmental Defender Law Center (EDLC), and by the Panamanian organization Alliance for Conservation and Development (ACD).
For more information, please contact the Alliance for Conservation and Development: acdpanama@gmail.com
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Alianza para la Conservación y el Desarrollo
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Correo: acdpanama@gmail.com
Fotos ambientales: http://picasaweb.google.com/acdpanama